En la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente chileno José Antonio Kast criticó la organización y promovió a la ciudad de Valparaíso como candidata para albergar un mecanismo del Tratado de Alta Mar. Su discurso marcó el inicio de su participación en el foro internacional, donde abordó temas de soberanía y cooperación marítima.

Mientras Kast destacaba la importancia de la región chilena, otros líderes aprovecharon la ocasión para expresar críticas. El presidente estadounidense, Donald Trump, fue acusado de usar el mismo escenario para defender su plan de paz en Gaza, mientras el secretario general de la ONU, António Guterres, alertó sobre la fragmentación del mundo y la necesidad de reformas institucionales.

En Caracas, manifestantes rechazaron la participación de Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela, en la Asamblea General. La protesta se centró en la percepción de que su presencia representaba una violación de la soberanía nacional.

La semana de la Asamblea General también incluyó discursos de líderes como Macron, quien denunció la política de Trump en Gaza, y Keiko Fujimori, quien habló de desafíos internos en su gobierno. La ONU se convirtió en un espacio de discusiones políticas y tensiones internacionales.