Las lluvias intensas que azotaron las regiones meridionales de Brasil desde el 25 de septiembre han dañado a más de cuatro mil 800 viviendas, según informaron medios locales. El fenómeno climático afectó especialmente los estados de Santa Catarina y Río Grande del Sur, donde se registraron inundaciones y deslizamientos de tierra.

Las autoridades han alertado sobre la gravedad de la situación, destacando que el número de viviendas afectadas supera las expectativas iniciales. Aunque no se han reportado muertes, se han registrado daños significativos en infraestructura y viviendas.

Los servicios de emergencia continúan evaluando la situación y coordinando esfuerzos para la recuperación. Se espera que las condiciones mejoren en los próximos días, aunque la región sigue bajo alerta por la persistencia de las lluvias.

Las autoridades locales han llamado a la población a mantenerse alerta y seguir las recomendaciones de seguridad. La situación ha generado preocupación en la comunidad, especialmente en zonas rurales donde los daños son más severos.