El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó su reunión con el líder chino, Xi Jinping, en la Casa Blanca como una «gran reunión», en un contexto de tensiones entre Washington y Pekín. La cita, celebrada en el Salón Este, fue acompañada de ceremonias formales y gestos de buena voluntad, aunque los resultados concretos quedaron en segundo plano. Según fuentes oficiales, ambos líderes intercambiaron opiniones sobre diversos temas, incluyendo comercio, seguridad y relaciones bilaterales.

Aunque Trump destacó el «entendimiento común» alcanzado, analistas señalan que las conversaciones no generaron anuncios sustantivos. La ceremonia incluyó una cena de Estado, durante la cual Trump fue visto gesticulando, lo que generó comentarios en redes sociales. La visita de Xi a Washington se enmarca en un periodo de incertidumbre entre los dos países, con disputas comerciales y desacuerdos sobre políticas globales.

La primera dama, Melania Trump, optó por un traje sofisticado de Saint Laurent y Dolce & Gabbana para recibir a Xi y su esposa, Peng Liyuan, en la Casa Blanca. A pesar de la formalidad del encuentro, la expectativa sigue centrada en si los líderes lograrán un avance significativo en sus relaciones.