Los restos de 10 campesinos peruanos desaparecidos hace 34 años fueron entregados a sus familias esta semana, en un acto que marcó un paso en la búsqueda de la verdad sobre desapariciones forzadas durante la dictadura militar. La ceremonia se llevó a cabo en Lima, donde las autoridades locales y familiares celebraron la entrega de los restos, un proceso que ha tardado décadas en concretarse.
La presidenta Keiko Fujimori, durante una intervención en la ONU, expresó su preocupación sobre la falta de justicia para los militares acusados de crímenes de Estado. Aunque algunos han sido juzgados, Fujimori señaló que aún hay casos pendientes, lo que refleja la complejidad de abordar el pasado reciente del país.
Este evento coincide con un esfuerzo más amplio por restituir la memoria histórica en Perú, donde las desapariciones forzadas han sido un tema de debate nacional. Las familias de las víctimas han esperado años por respuestas, y la entrega de los restos representa un reconocimiento de la responsabilidad estatal.
La situación sigue siendo delicada, con desafíos en la reconciliación y la justicia. La comunidad internacional sigue de cerca los avances en este proceso, que sigue siendo un desafío para la sociedad peruana.



























