El cardenal Roger Etchegaray, fallecido en 2019, fue clave en los primeros pasos de la Iglesia Católica hacia Cuba. Enviado por el papa Juan Pablo II, estableció contactos con Fidel Castro. Su labor permitió el encuentro entre el líder cubano y el papa en 1998. Esta visita fue un hito en las relaciones entre el Vaticano y la isla. Etchegaray trabajó en silencio, sin buscar reconocimiento. Su influencia fue indirecta pero significativa. La visita papal marcó un cambio en la política religiosa de Cuba. Hoy se recuerda su contribución a la apertura entre ambas instituciones.