El sismo de magnitud 6,2 que sacudió Panamá el viernes 10 de octubre dejó al menos 27 personas heridas y 400 edificios dañados, según informes de medios locales. La Caja de Seguro Social (CSS) confirmó que no hubo fallecidos ni heridos graves en sus instalaciones, aunque las réplicas continúan y se evalúan los daños en infraestructuras.
El epicentro del terremoto se ubicó en la zona norte del país, cerca de la ciudad de Colón. Las autoridades informaron que el sismo duró aproximadamente 30 segundos y fue sentido en varias regiones. En la capital, Ciudad de Panamá, se registraron vibraciones intensas, pero no se reportaron daños significativos en edificios oficiales.
Este sismo es el más fuerte registrado en Panamá en los últimos años. Según el Instituto Geofísico de la Universidad de Panamá, el evento fue causado por la actividad de la falla de San Andrés, una zona de movimiento tectónico activa en la región. Aunque no se han confirmado daños graves, se han reportado grietas en algunas viviendas y cierres temporales en centros comerciales.
El terremoto ocurrió en un contexto de creciente preocupación por la seguridad sísmica en la región. En 2023, un sismo de magnitud 5,8 en el norte del país causó daños menores y alertó sobre la necesidad de mejorar las normas de construcción. Esta nueva crisis reaviva el debate sobre la preparación ante desastres naturales en un país con una historia de actividad sísmica.





























