La Habana, 9 oct. — En el litoral sur de Cuba, el proyecto medioambiental "Mi Costa" enfrenta la prueba más severa de la temporada ciclónica en el Caribe. Con la marejada y los vientos extremos, las zonas costeras son sometidas a condiciones adversas que ponen a prueba la eficacia de las medidas implementadas. El proyecto, aprobado y puesto en marcha oficialmente en marzo de 2021 por el Fondo Verde del Clima y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, busca fortalecer la resiliencia de las costas frente a fenómenos climáticos extremos.
Las autoridades locales han destacado la importancia de la ingeniería verde en la protección de las zonas costeras, que incluye la construcción de barreras naturales y la restauración de ecosistemas. Estas medidas son clave para mitigar los impactos de los huracanes, que han sido más frecuentes y destructivos en los últimos años. La evaluación actual se realiza en paralelo con la preparación para la temporada ciclónica 2026, que se espera sea una de las más activas en la región.
El proyecto "Mi Costa" forma parte de un esfuerzo más amplio para adaptar la infraestructura y los ecosistemas cubanos a los desafíos del cambio climático. Aunque el turismo sigue siendo una prioridad para la economía nacional, las autoridades han enfatizado la necesidad de priorizar la seguridad y la sostenibilidad en las zonas costeras. La experiencia acumulada durante las temporadas ciclónicas previas ha permitido ajustar estrategias y mejorar la capacidad de respuesta ante emergencias.























