Investigadores cubanos analizan la salud de los arrecifes corales del norte del país, incluidos los de Santa Lucía y Camagüey. El estudio utiliza microorganismos como indicadores de alteraciones ambientales. La vigilancia científica busca evaluar el impacto de factores como la contaminación y el cambio climático. Los científicos recogen muestras para analizar la biodiversidad y la resiliencia de los ecosistemas marinos. La iniciativa forma parte de esfuerzos nacionales por proteger los recursos naturales. El proyecto se lleva a cabo en colaboración con instituciones locales y expertos en oceanografía. La investigación se enmarca en programas de conservación sostenible. Los resultados podrían influir en políticas de gestión marina. La actividad se realiza en el marco de la ciencia aplicada a la protección ambiental.