Cuba extiende el horario de verano como medida para reducir el consumo de electricidad. La decisión fue anunciada en La Habana el 24 de octubre. El país enfrenta un déficit en el suministro de combustibles necesarios para generar energía. Esta situación se debe al recrudecimiento del bloqueo estadounidense, que limita el acceso a recursos energéticos.
El gobierno cubano justifica la medida como una respuesta al cerco energético impuesto por Estados Unidos. Esta política afecta directamente el abastecimiento de electricidad a la población. La escasez de combustibles ha provocado un desabastecimiento generalizado.
El bloqueo estadounidense ha restringido el acceso de Cuba a tecnologías modernas, incluyendo sistemas de rehabilitación. Esta limitación afecta la capacidad del país para mejorar servicios médicos. La extensión del horario de verano busca mitigar el impacto de esta crisis.
La medida refleja la presión sobre la economía cubana por parte de Estados Unidos. La situación energética se ha agravado en los últimos meses. El gobierno busca adaptarse a las condiciones impuestas. La extensión del horario de verano es una estrategia para optimizar el uso de recursos limitados.



























