El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció un acuerdo con el líder ruso, Vladimir Putin, sobre el suministro de combustible, mientras que las sanciones contra el petróleo ruso se suspenden temporalmente. La medida, anunciada en Moscú, busca estabilizar los precios globales de combustibles.
El acuerdo incluye la suspensión de sanciones estadounidenses contra la exportación de combustibles rusos, mientras Moscú levanta inmediatamente sus restricciones de exportación. Esta decisión ha generado críticas en Europa y entre aliados de Washington.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, expresó su preocupación sobre el acuerdo, considerándolo muy arriesgado. Según Meloni, el pacto legitima a Moscú y debilita las sanciones por la guerra en Ucrania. Además, el acuerdo podría fortalecer la posición de Rusia en la región.
Zelensky acusó a Moscú de continuar atacando infraestructuras energéticas pese al llamado a tregua hecho por Trump. Esto ha generado tensiones entre Washington y Kiev, mientras que la comunidad internacional observa con atención el impacto del acuerdo.
El acuerdo entre Trump y Putin se produce en un contexto de creciente cooperación entre Estados Unidos y Rusia, a pesar de las tensiones geopolíticas. La decisión ha sido vista como una señal de flexibilidad en la política exterior estadounidense.

























