El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro participaron este domingo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. La jornada, marcada por un empate técnico en las encuestas, vio a más de 156 millones de ciudadanos convocados a las urnas. Lula, quien lidera el Partido de los Trabajadores, enfrenta a Bolsonaro, del Partido Liberal, en una competencia considerada una de las más polarizadas de la historia del país.

Lula votó en Río de Janeiro, mientras Bolsonaro lo hizo en la misma ciudad. Según la última encuesta de Datafolha, ambos candidatos tienen un 50% de los votos válidos, lo que sugiere un empate técnico. Las encuestas previas indicaban una ligera ventaja para Bolsonaro, pero dentro del margen de error. La campaña final fue intensa, con actos masivos en los principales centros electorales del país.

El contexto de la elección se basa en la polarización política y la expectativa de un resultado que podría cambiar el rumbo del país. Lula, quien ha sido presidente de Brasil en dos ocasiones, busca mantener el poder, mientras Bolsonaro, hijo del ex-presidente Jair Bolsonaro, representa una alternativa conservadora. La elección se ha convertido en un punto de inflexión para la democracia brasileña, según destacan análisis de figuras como Leonardo Boff, amigo de Lula. La jornada electoral se desarrolló bajo un clima de tensión y expectativa.