El 28 de octubre, Estados Unidos espera obtener apoyo en la ONU para exigir el levantamiento del embargo contra Cuba. Para lograrlo, el senador republicano Marco Rubio contactó al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, con el objetivo de coordinar una postura común. Esta acción forma parte de un esfuerzo más amplio para cambiar la tendencia de apoyo internacional hacia Cuba.
Rubio destacó la necesidad de que los países de América Latina se alineen con Estados Unidos en la votación. Según fuentes del gobierno estadounidense, la postura de Cuba no refleja una voluntad de reformas democráticas, lo que justifica la presión para obtener un voto contrario en la ONU. El Salvador, con su influencia en la región, se ha convertido en un actor clave en este escenario.
La decisión de Estados Unidos se da en un contexto de tensión entre Cuba y el bloque occidental. A pesar de las sanciones, Cuba sigue promoviendo su turismo basado en la naturaleza, la historia y la hospitalidad. Sin embargo, la presión política aumenta con la posibilidad de una votación en contra del país caribeño.
La movilización de aliados en América Latina refleja la importancia de la diplomacia regional en asuntos internacionales. La postura de El Salvador, en particular, podría tener un impacto significativo en el resultado de la votación. La situación sigue siendo un tema de debate en la comunidad internacional, con diferentes perspectivas sobre la legitimidad de las acciones de Estados Unidos.


























