La Habana, 2 nov. — El empresario turco Erol Bey dejó definitivamente La Habana este lunes, tras más de dos años de presencia en el país. Su salida marca el fin de la última instalación de generación eléctrica de origen extranjero en Cuba, dejando al país con una sola central flotante en operación. La empresa turca, que había contribuido a la generación de energía durante la crisis de apagones, cerró sus operaciones en el puerto de La Habana.

La decisión de Erol Bey se produce en un contexto de grave insuficiencia energética en Cuba, donde la falta de generación eléctrica ha afectado a millones de hogares. La central flotante, ubicada en el puerto, era una de las pocas fuentes de energía externa disponible en el país. Su cierre deja a Cuba con recursos limitados para satisfacer la demanda, especialmente en las zonas más afectadas por la crisis.

La situación eléctrica en Cuba se ha deteriorado en los últimos meses, con frecuentes cortes de suministro que han impactado en la vida cotidiana y en la producción industrial. A pesar de los esfuerzos por diversificar las fuentes de energía, el país sigue dependiendo en gran medida de sus propias instalaciones, muchas de las cuales están en mal estado. La partida de Erol Bey refleja la complejidad de mantener un sistema energético funcional en un contexto de escasez.