El viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, anunció que el país elevará sus exportaciones de diésel a 3,5 millones de toneladas al mes para finales de año. Esta decisión se tomó en el marco de una estrategia para fortalecer la presencia rusa en los mercados internacionales.

Las exportaciones de diésel han sido una prioridad para Rusia en los últimos meses, especialmente tras las sanciones internacionales que han limitado el acceso a ciertos sectores económicos. El aumento propuesto busca compensar la reducción en la producción de otros combustibles, como el gas natural.

Este anuncio se da en un contexto de tensión geopolítica, donde la energía sigue siendo un pilar clave en la política exterior rusa. La decisión refleja la necesidad del país de mantener su influencia en los mercados energéticos globales, incluso ante las restricciones impuestas por algunos países occidentales.