Miguel Díaz-Canel, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, afirmó que la postura de la isla se hará sentir en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Esta declaración se da en un contexto de tensión bilateral sin precedentes. El canciller Bruno Rodríguez calificó como "acto infame" la orden de arresto contra Raúl Castro, emitida por Estados Unidos. La medida, según Rodríguez, busca "asfixiar" la economía cubana.
Cuba sostiene que la política de Washington, caracterizada por sanciones y presión económica, no tiene éxito. El gobierno cubano afirma que resistirá la presión estadounidense. China reafirmó su apoyo a Raúl Castro y a la soberanía cubana, rechazando las presiones de Washington.
Rodríguez acusó a un gobierno latinoamericano de "traición" por presionar contra Cuba en la ONU. Afirmó que ese país actúa bajo instrucciones de Washington para modificar el voto sobre el embargo estadounidense. No reveló la identidad del gobierno acusado, lo llamó "lacayo".
La tensión entre Cuba y Estados Unidos ha aumentado en los últimos años. Las sanciones económas y la presión política han sido herramientas recurrentes de Washington. Cuba busca apoyo internacional para defender su soberanía. La situación refleja un conflicto prolongado con consecuencias para la relación bilateral.





























